{"id":5366,"date":"2022-08-18T15:40:47","date_gmt":"2022-08-18T15:40:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ilposto.cl\/texto\/mirada-rara-un-encuentro-con-el-arte-queer\/"},"modified":"2022-08-18T15:40:47","modified_gmt":"2022-08-18T15:40:47","slug":"mirada-rara-un-encuentro-con-el-arte-queer","status":"publish","type":"texto","link":"https:\/\/www.ilposto.cl\/en\/text\/mirada-rara-un-encuentro-con-el-arte-queer\/","title":{"rendered":"Mirada rara. Un encuentro con el arte queer"},"content":{"rendered":"\r\n<p>En 1975 la te\u00f3rica feminista Laura Mulvey acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino male gaze (que, literalmente se traduce a mirada masculina), para referirse a c\u00f3mo las mujeres son vistas a trav\u00e9s de los medios y la cultura. Esto es: superficialmente. Dej\u00e1ndolas reducidas a objetos. Seg\u00fan Mulvey la mirada masculina tiende a buscar el placer y se fija exclusivamente en la apariencia f\u00edsica, asign\u00e1ndole a las mujeres roles pasivos y complacientes.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Si bien el concepto se refiri\u00f3 en sus inicios s\u00f3lo a las mujeres representadas en el cine y vistas por hombres heterosexuales que las deseaban, Mulvey reconoci\u00f3 con la mirada masculina una fuerza omnipresente que define no s\u00f3lo lo que ocurre en las pel\u00edculas, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo vemos a la sociedad, a las dem\u00e1s personas e incluso que define c\u00f3mo nos entendemos a nosotras mismas. Lo cierto es que, para ser reconocidas, muchas veces primero necesitamos ser vistas. As\u00ed qui\u00e9n mira, no s\u00f3lo observa, sino que identifica.<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 224px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXdhh8EU0PCOV7dlzBU_5FNj6KSxzwIywOx79ICiM4NiXerHVb3j6IAfNbwSFVSZ5GYafrBjrzANdnzHwMM_TtuQDFxpcTKhmnrgH_4ne-d0kvOQAo8oQ5tT6KqIE7UxXKac6f4SLKmQHG_S35o5a_4?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"\" width=\"214\" height=\"304\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 1. Marilyn Monroe visita a soldados norteamericanos en Corea, 1952.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>Me mir\u00f3 feo, me mir\u00f3 de reojo, me sostuvo la mirada, no pudo mirarme a los ojos. A diario experimentamos c\u00f3mo la mirada afecta la realidad de aquello que ve. Y, si la mirada masculina convert\u00eda a las mujeres en estereotipos, y la mirada femenina subvirti\u00f3 el objeto, despu\u00e9s de Mulvey, posicionando a las mujeres como espectadoras, \u00bfqu\u00e9 har\u00eda una mirada queer? \u00bfc\u00f3mo mirar\u00eda? \u00bfa qui\u00e9n, qu\u00e9?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Estoy viendo la premiada serie argentina El marginal, ambientada en una c\u00e1rcel donde se intersectan, como en ning\u00fan otro espacio, diversas condiciones socioecon\u00f3micas, raciales y de g\u00e9nero. Dentro de San Onofre, el centro penitenciario masculino de la ficci\u00f3n, para ser reconocidos y sobrevivir, sus personajes deben imponerse, dominando territorial y corporalmente a los dem\u00e1s. Si bien la producci\u00f3n tiene grandes aciertos al representar c\u00f3mo se impone la masculinidad hegem\u00f3nica a trav\u00e9s del ejercicio de la violencia, tambi\u00e9n deja en evidencia que el concepto de Mulvey sigue vigente. Ya no como en los setenta, porque, se ha ido complejizando lo que entendemos por g\u00e9nero.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 387px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXeifstylKTNzEBmuXfnUpPsZ0_ZRq3NIb_o9uzgYMZCXY5vBJFANXPRrmMMRERaWViDC-DG5WFYfqc2efrFOvtLBY7BWyQBq_D1f_3xO3JZG-FC_aLoRNtVWUhDQyoHNCqi9uyDuJaJjCrccy1RUw?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"\" width=\"377\" height=\"214\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 2. Nicol\u00e1s Furtado y Juan Minuj\u00edn en <em>El Marginal<\/em>, 2018.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>En el mundo hipermasculinizado de El Marginal las fronteras de la heterosexualidad son difusas. Hay tanto odio como deseo entre los reos y se forjan entre ellos a veces alianzas afectivas. Pero, al lado de esa \u201campliaci\u00f3n\u201d, hay una diferencia brutal en c\u00f3mo se entiende la intimidad que se da en las visitas conyugales los reos y mujeres cisg\u00e9nero (es decir, mujeres cuya identidad de g\u00e9nero coincide con el sexo que les asignaron al nacer), y por otro lado, la intimidad rejas adentro entre hombres y mujeres transg\u00e9nero (como yo, cuya identidad de g\u00e9nero no coincide con el sexo que nos asignaron al nacer).\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u201cEl g\u00e9nero\u201d dice la historiadora Joan Wallach Scott es \u201cel campo primario dentro del cual -o por medio del cual- se articula el poder\u201d y aqu\u00ed terminan de aparecer los tres conceptos generales a los que convocar en esta ponencia: la mirada, el g\u00e9nero y finalmente: la escenificaci\u00f3n del poder que ostentan las im\u00e1genes. Estos van a ser los tres ejes principales o nudos que voy a ir tensando, aflojando y reanudando durante esta presentaci\u00f3n para contarles lo que vine a contarles. Que tampoco es ninguna novedad. Pero s\u00ed espero compartir con ustedes una reflexi\u00f3n que ha iluminado mi proyecto de investigaci\u00f3n doctoral y que me parece que al ser enunciada aqu\u00ed, en este espacio de archivo y documentaci\u00f3n, resuena con otro alcance.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Porque s\u00ed, en el centro de esa triada de conceptos, se encuentra, para m\u00ed el arte con el que se hace historia. Y cuando digo historia del arte me refiero a las narraciones que surgen a partir de las im\u00e1genes art\u00edsticas. Y cuando digo narraciones quiero decir perspectivas epistemol\u00f3gicas de la realidad en tanto construcci\u00f3n social. Les pido, aqu\u00ed, un momento para explicarme. Mi pr\u00e1ctica art\u00edstica es la escritura. Escribo sobre lo que veo, porque reconozco la importancia que tienen las palabras y el lenguaje en el campo de lo visual, pero lo cierto es que a estas alturas me parece indisoluble la secuencia imagen-palabra-palabra imagen para pensar lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1, o m\u00e1s ac\u00e1 de lo visual. Esto es, lo pol\u00edtico. Por eso, escribo no solo sobre lo que veo, sino tambi\u00e9n, sobre lo que me pasa. Y mi experiencia es la de una mujer transg\u00e9nero que inscribe su pr\u00e1ctica art\u00edstica en lo que se denominan estudios queer.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Antes de definir qu\u00e9 es lo queer y poner ese concepto en contexto, siento que es necesario reparar en la acertada vinculaci\u00f3n que hace Mulvey entre mirada y placer. No olvidemos el poder que tienen las im\u00e1genes, no desestimemos la potencia reactiva que tienen sobre nuestros cuerpos. La historia de la iconoclasia, o de la destrucci\u00f3n de las im\u00e1genes, es tambi\u00e9n la historia de la subversi\u00f3n ante el poder. \u00bfPor qu\u00e9 se destruyen las im\u00e1genes?, se pregunt\u00f3 en 1992 el historiador del arte David Freedberg. \u00bfPor qu\u00e9, si son pura representaci\u00f3n?, insisti\u00f3 en un nuevo texto que escribi\u00f3 \u2013sobre el mismo tema\u2013 quince a\u00f1os despu\u00e9s.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 367px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXeuCnRT6ANZ0PePhaAQXqsBsMkBoKis5F3TZw0gI30akZKa7Z8LcdNgZmWHkbaLmsGtc3qGYJmeu9JdjHUIaozqjgxiOOwXyKVgrojeF5KpBcbc5Ujtrz3NI5B_9WRv-lS8uWg8qjZ06C4pkJd6dQ?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Imagen que contiene comida, pastel, cubierto, tabla\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente\" width=\"357\" height=\"268\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 3. Relieve da\u00f1ado en la Catedral de Utrecht, profanada en 1566 durante la furia iconoclasta en los Pa\u00edses Bajos.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>El fil\u00f3sofo alem\u00e1n Gottfried Boehm parece responderle cuando nos recuerda que no todas las im\u00e1genes creadas son capaces de suscitar en las personas que las observan, este deseo de destrucci\u00f3n. Sino que exclusivamente \u201caquellas que representan el arcano religioso o, en el \u00e1mbito pol\u00edtico, las portadoras de poder\u201d (Bohem, 2007: 38).\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Les adelanto que a m\u00ed me me interesan los artistas que destruyen cosas. Los que rompen, los que hacen agujeros, los que cavan, atraviesan y los que vac\u00edan lo s\u00f3lido. Esto, es porque considero importante indagar en una masculinidad no hegem\u00f3nica capaz de establecer una relaci\u00f3n creativa con la violencia y la destrucci\u00f3n. Pero les contar\u00e9 de eso m\u00e1s adelante. Primero, definamos qu\u00e9 entendemos por queer.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En una antolog\u00eda publicada por la galer\u00eda Whitechapell y The MIT Press, el te\u00f3rico David Getsy, reuni\u00f3 en 2016 a varios autores con varias aproximaciones de g\u00e9nero bajo una sola palabra: Queer. En su introducci\u00f3n Gesty explica que ese concepto surgi\u00f3 paralelo al arte durante el siglo XX, al principio como un insulto que nombraba a los desadaptados.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Getsy se\u00f1ala que reci\u00e9n en la d\u00e9cada de los \u201880, en algunos contextos particulares de Estados Unidos y durante la epidemia del VIH, el t\u00e9rmino queer adquiri\u00f3 un valor cultural y pol\u00edtico catalizador para artistas y pensadores. \u201cDesde entonces lo queer comienza a se\u00f1alar un desaf\u00edo a la corriente principal, un abrazo a la singularidad y a la autodeterminaci\u00f3n\u201d (Getsy, 2016).\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A medida que se fue configurando una pol\u00edtica queer reconocible, la est\u00e9tica se transform\u00f3 en un asunto central. Porque el adjetivo y aparato performativo que involucra lo queer, recae primero que nada, sobre la apariencia. Es decir, c\u00f3mo se ve algo y cu\u00e1les son las condiciones en las que eso aparece en el campo cultural.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 349px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXcTSn52we6oEDiRokvh5uVPPEcKeM0j-reJO-UDQgYvaua8H6QlUQnuuxde0z0t98whG5o8j4CNf2yAOC6uBYfeOKqlxyv2jF_XMfLTIowyweEu7Gv0QWVVr9wUWvLYnlp38WO-jvOv3h87yHxy-HU?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"\" width=\"339\" height=\"519\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 4. Gordon Matta-Clark, <em>Conical intersect<\/em>, 1975.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>No por nada, en la d\u00e9cada de los ochenta, cuando hubo activistas que comenzaron a luchar contra las pol\u00edticas gubernamentales de desinformaci\u00f3n y negligencia en plena crisis del SIDA (primero en Norte y luego en Sur Am\u00e9rica), sus estrategias visuales fueron centrales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero \u00bfy hoy? \u00bfqu\u00e9 se\u00f1ala lo queer? \u00bfy en el arte? \u00bfy en Chile? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 lo queer, c\u00f3mo se entiende? Esta ponencia se pregunta por qu\u00e9 es y d\u00f3nde se encuentra lo queer hoy.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 403px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXdRTMIDyxUrufvUUBrSrq-tXhDHJjuj3WJiF7zl-IIjx043bJxv701R9z-ZrziZp1UDydDLIpm4NZnB9solvWaEqKkEWEmqJde6hdiCQ11hkKEiGRee9qx67EXiLRIcE9jBDHGgReYTHDcz2p4lEg?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Una multitud de gente\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente con confianza media\" width=\"393\" height=\"221\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 5. Pedro Lemebel, <em>Alacranes en la Marcha<\/em>, 1994.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>Y vuelvo al principio de esta presentaci\u00f3n. Al releer la primera parte de este texto, reparo en que -cuando me refer\u00ed a la mirada masculina-, dije \u201clas mujeres han sido reducidas a objetos\u201d. No dije: \u201cla mujeres hemos sido reducidas a objetos\u201d. Esta exclusi\u00f3n, involuntaria, del g\u00e9nero con el que me identifico, en un texto de mi autor\u00eda, no es menor. Y es que incluso a veces nosotras mismas nos vemos a trav\u00e9s de la mirada masculina. Han pasado cincuenta a\u00f1os desde que Mulvey escribi\u00f3 su ensayo y los efectos de la representaci\u00f3n en los medios y en los textos siguen siendo particularmente agobiante para las mujeres y las disidencias.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En El Marginal, por ejemplo, las escenas de sexo entre los reos y mujeres cisg\u00e9nero, ya sea en visitas conyugales o en recuerdos de cuando estaban en libertad, est\u00e1n filmadas de manera \u00edntima y gozosa, con particular detalle en las pieles de los cuerpos, que sudan y brillan a medida que se acoplan. Los directores de la serie a veces extienden estas secuencias por varios minutos durante los cuales nos queda claro que estos, son encuentros determinados por el placer, pero tambi\u00e9n por atravesados por cierta afectividad.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En cambio, las escenas de encuentros sexuales entre hombres y mujeres transg\u00e9nero dentro del recinto carcelario ocurren r\u00e1pido y clandestinamente. Y generan, en vez de sudor, sangre. La relaci\u00f3n entre esos cuerpos se da de manera brutal, casi mec\u00e1nica. Como si los personajes masculinos, que siempre son los que determinan las condiciones de los encuentros, estuvieran realizando una descarga exclusivamente carnal.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y lo cierto es que ocasionalmente yo tambi\u00e9n me siento as\u00ed, como las mujeres transg\u00e9nero que aparecen en la serie. Quiero decir, invisibilizada, objetualizada, silenciada y mal entendida por una estructura mayor, de la que soy parte. Este es alcance de la mirada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A prop\u00f3sito de la extraordinaria pel\u00edcula Carol (2015), el escritor Bryan J. Lowder, sugiri\u00f3 que si una quisiera reducir la experiencia queer a sus componentes m\u00e1s b\u00e1sicos y universales, la profunda necesidad de buscarse con la mirada debiera estar entre los primeros de la lista. Lowder cree que las personas queer nos buscamos unas a otras en \u201cun mar heterosexual\u201d, del mismo modo que buscamos signos de hostilidad en ese mismo oc\u00e9ano. As\u00ed nos convertimos, obligatoriamente, en expertas en mirar.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 216px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXdinNBlB1-SltSwx_PcANYgaK3gUXMYl416YSjr8-l71Q8SGNi4__cI6EfFcIQmjD0C_QmrymSUHwHRtIMDWq0oR1b4BluCeC9uH_5BpngcWJIVUnVj11ZG01dgS19mFuBhUyZ6P-SDMYXEKS8avTI?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Imagen en blanco y negro de una persona\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente con confianza media\" width=\"206\" height=\"317\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 6. <em>Untitled, Pier 46<\/em>, 1983. Fotograf\u00eda de Morgan Gwenwald.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>Tanto para localizar oportunidades de conexiones rom\u00e1nticas o comunitarias, como para garantizar nuestra propia seguridad. \u201cSiempre estamos escaneando nuestro entorno, siempre haciendo un balance de la escena, siempre conscientes de nosotros mismos en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, nos guste o no\u201d (Lowder, 2015).\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Es, justamente, por esto que me parece fundamental no s\u00f3lo desestabilizar la mirada masculina identific\u00e1ndola y despu\u00e9s, subvirti\u00e9ndola. Sino que me siento convocada, como mujer e investigadora transg\u00e9nero, a explorar los lineamientos de una mirada queer capaz de minar el canon de la historia del arte a trav\u00e9s del estudio alternativo de sus archivos. Y para hacerlo no me olvido de las que vinieron antes de m\u00ed. No me olvido que Mulvey identific\u00f3 la mirada como una estructura asociada al placer. En ese sentido, confieso que a m\u00ed me gusta mirar hombres. Me gusta verlos con cara de sue\u00f1o, temprano por la ma\u00f1ana cuando es invierno y hace fr\u00edo. Me gusta verlos y ha sido siempre as\u00ed.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En el colegio me gustaba verlos, en silencio, mientras respond\u00edan las pruebas, sin que se supieran vistos. Me gustaba verlos correr en los patios, gritarse y abrazarse al final de los partidos de f\u00fatbol. Me gustaba verlos desvestirse en los camarines y entender c\u00f3mo hab\u00edan aprendido a secarse los cuerpos despu\u00e9s de la ducha. Quiz\u00e1s, pienso, por eso me gusta tanto El Marginal.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La misma masculinidad que yo por a\u00f1os trat\u00e9 de impostar, hoy me resulta desconocida y hermosa. Porque, en su esencia, est\u00e1 rodeada de misterio. Aunque mujeres, hombres y todos los g\u00e9neros entre medio, vivimos en un mundo h\u00edpermasculinizado, creo que lo que suelen mostrar los hombres de s\u00ed mismos ante los dem\u00e1s, no es necesariamente lo que los define. Sino que hay algo \u00edntimo, una reserva que se expone solo en espacios y contextos acotados, donde aparecen en su complejidad. D\u00f3nde son incluso capaces de cuestionar qu\u00e9 es lo que les produce dolor y qu\u00e9 es lo que les produce placer.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El pintor Jos\u00e9 Pedro Godoy, con quien mantengo una activa correspondencia sobre nuestras referencias y descubrimientos en cuanto a representaci\u00f3n y g\u00e9nero, me recordaba hace poco, que vivimos en una cultura que reniega y condena el placer. A prop\u00f3sito de eso me cont\u00f3 que su mam\u00e1, que vivi\u00f3 de ni\u00f1a en la comuna de \u00d1u\u00f1oa, cada vez pasaba frente al pilucho del Estadio Nacional, era obligada a taparse los ojos. El avance de los estudios de g\u00e9nero y el movimiento feminista han permitido que hoy nos aproximemos a esta an\u00e9cdota desde el humor, pero en las pr\u00e1cticas culturales y en el lenguaje, todav\u00eda hay restricciones que contribuyen a perpetuar borramientos, omisiones, estereotipos y censuras as\u00ed. Yo quiero pensar en una mirada queer que sea capaz de desobedecer y hacer preguntas, cuestionar la realidad en lugar de aceptarla educadamente. Quiero decir, si fu\u00e9ramos la mam\u00e1 de Jos\u00e9 Pedro, destaparnos los ojos y mirar al pilucho.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sin duda que en Chile hay una maravillosa genealog\u00eda de artistas de las disidencias sexuales vinculados por el abordaje de g\u00e9nero que hacen e hicieron en sus obras. Una podr\u00eda pensar, r\u00e1pidamente, en el linaje Calfuqueo, Lemebel, D\u00e1vila, Leppe, Copello. Pero, como te\u00f3rica feminista, me siento inclinada a contraponer esa l\u00ednea con otra conformada por artistas mujeres. As\u00ed, por ejemplo, pienso inmediatamente en Paz Err\u00e1zuriz, quien no inscribe su identidad necesariamente en la disidencia sexual, pero sin embargo construye una obra absolutamente subversiva en t\u00e9rminos de g\u00e9nero.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Como apunta Andrea Giunta, Err\u00e1zuriz plante\u00f3 \u201cconspiraciones de la imagen\u201d en su serie La manzana de Ad\u00e1n, realizada entre 1982 y 1987 en prost\u00edbulos de Santiago y Talca. Lo que hizo fue fijar una acci\u00f3n que perturbaba la ley: es decir, desde la imagen, hizo aparecer aquello que no estaba permitido mostrar ni nombrar (Giunta, 2015). Cuando Paz Err\u00e1zuriz retrat\u00f3 a cuerpos travestidos que, en una secuencia iban adoptando otra identidad, hizo aparecer un intersticio.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Un filo, en el que es imposible asignarle, a esas personas, un g\u00e9nero fijo. \u00bfSe estaban vistiendo o desvistiendo? El artista visual y activista Felipe Rivas San Martin contribuy\u00f3 a la investigaci\u00f3n Perder la forma humana, pregunt\u00e1ndose a prop\u00f3sito del trabajo de Err\u00e1zuriz \u00bfcu\u00e1l es el original? En ese tr\u00e1nsito de identidades que oscila entre lo masculino y lo femenino, entre lo vestido y lo desnudo, \u00bfd\u00f3nde se detiene el ojo? Son, este tipos de preguntas las que propone la mirada queer, que tiene la potencia de desestabilizar lo fijo y responder: ni en la una ni en la otra, sino que simult\u00e1neamente en ambas y en ninguna a la vez. Dice el te\u00f3rico Stephano Ramello que lo queer describe aquellos gestos o modelos anal\u00edticos que dramatizan incoherencias en las relaciones supuestamente estables. Ya sea entre sexo cromos\u00f3mico, g\u00e9nero y deseo sexual (Ramello, 2011: 9), pero tambi\u00e9n entre otras variables.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 251px; height: auto;\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXdXzFzarH4HbrSCBzdLOonXIaAMYl6dM0tHBnC5uQv5UAPhOxOjFZ_lDdi74sYHeIqIVHrtRNE9_cn1VMASkF8MspF--nh5VMnHQh0kQenTxV8xHzgsDQUBkSnvVA6bNk2xefPYg1488_Aa_prUCA?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Imagen en blanco y negro de una persona con una tabla de madera\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente con confianza media\" \/><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" style=\"width: 254px; height: auto;\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXeFNjYg1nHp65eDzVcSZoeWlQRg8TaqhQMorqLCtr5pqGl8QffIU7LBt4l7YnUql7-oNyQ_qyuON48bwxa7Vtfnw4_b1KjK75dcSRp7icuLC5SuWZNdC2J4tvmY6JgopH61mJe02XveKqN9Ro5qoA?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Imagen en blanco y negro de una mujer con la puerta abierta\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente con confianza baja\" \/><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter is-resized\">\r\n<div style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"width: 253px; height: auto;\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXcrepixZdvj8nzStmirznAdqiEF8xDa0ZMWpBW3lceQelPz7VhIIYxcUYstO2sf8dqP5dHGLVc_FtoaF5atemyicYQ8zS69vmQxB8Mu-m1CdcVrYfNcZGKiHPFjVxdFj96mKTmQdo7qk4-tkEIzX74?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Imagen en blanco y negro de una mujer sentada en el suelo\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente con confianza baja\" width=\"500\" height=\"666\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Figs. 7, 8 y 9. Paz Err\u00e1zuriz, \u201cCoral, La Carlina\u201d, de la serie <em>La Manzana de Ad\u00e1n<\/em>, 1983.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter is-resized\">\r\n<div style=\"width: 710px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" style=\"width: 482px; height: 325px;\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXe7Oqc9ruo1sUu9HOLRN1zBiyn7FwjE4Hu4YqWjr4DLnTbcbEMMXwPG-HdoEwTWuRY6Q4b0nUuOkV8vwjeRv9SVgomLjrML8VrAr6aZhDhG5fUlb05VpVUBJ0gvGaJgEC1v_Ofs9jv-_awK1MNk0w?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Dibujo de una persona\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente con confianza baja\" width=\"700\" height=\"472\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 10. Paz Err\u00e1zuriz, <em>Evelyn<\/em>, 1983<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>En ese sentido, las vidas travestis siguen escenificando hoy, a trav\u00e9s de las im\u00e1genes de Err\u00e1zuriz, el lugar marginal que ocup\u00f3 la diferencia sexual en el tejido social del Chile de los ochenta. Pero, como ya hemos dicho, mirar algo tiene el poder de cambiarlo no s\u00f3lo en su presente. A trav\u00e9s de la mirada queer la obra de Paz Err\u00e1zuriz nos permite repensar el pasado del pa\u00eds y afirmar que el r\u00e9gimen totalitario que impuso la dictadura de Augusto Pinochet, tambi\u00e9n fue un r\u00e9gimen binario que plante\u00f3 entre sus estatutos principales el orden ante el desorden, la normalidad ante la rareza, el recato ante el placer.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A m\u00ed me interesa entender las t\u00e1cticas art\u00edsticas que permiten incomodar esos binarios. Y quiero creer que la mirada queer tiene la facultad de posarse, no s\u00f3lo en obras que trabajan evidentemente con la problem\u00e1tica del g\u00e9nero. Sino que ostenta la potencia de descubrirle lecturas de g\u00e9nero a otras obras de arte, que abordan aparentemente otras problem\u00e1ticas. Pienso, entonces, en Sybil Brintrup, una artista chilena que muri\u00f3 hace poco y a quien no conoc\u00eda, pero con cuyo nombre me cruc\u00e9 en el libro Transferencias publicado el 2022 por la galer\u00eda Gabriela Mistral. Googl\u00e9andola, me enter\u00e9 que Brintrup trabaj\u00f3 con performance y seg\u00fan le\u00ed en un reportaje publicado en El Mercurio, el a\u00f1o 2009, ella se pas\u00f3 dos d\u00e9cadas observando fardos de pasto. Su metodolog\u00eda, como apunta la nota de prensa, simplemente consist\u00eda en detenerse a observar los fardos para hacer anotaciones al respecto en una libreta y, a veces, registrar sus hallazgos con una fotograf\u00eda.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene esto de queer? Desde donde yo lo veo, bastante. Si bien, a primera vista la obra de Brintrup no aborda expl\u00edcitamente el g\u00e9nero, le abre un tiempo extraordinario al acto de mirar. El te\u00f3rico trans Jack Halberstam dice que hay un tiempo queer definido por lo ef\u00edmero capaz de generar formas elusivas de saber. Plantea que lo queer est\u00e1 en el l\u00edmite de la memoria y propone una forma m\u00e1s fluida de narrativa temporal. M\u00e1s inexacta, menos concreta. Dice que ante cierta ausencia \u2013ya sea de memoria o sabidur\u00eda\u2013, se abre espacio para un nuevo tipo de saber. En ese sentido, la obra de Brintrup se inscribe en un tiempo queer, con un tremendo potencial de tensar lo fijo y lo m\u00f3vil. Y plantea, vista as\u00ed, desafiantes preguntas en cu\u00e1nto a c\u00f3mo observamos el tiempo lineal y heterocr\u00f3nico con el que generalmente se escribe la historia del arte.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 288px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXeVOHbs5g6EsUdCINrfmARQyeFswwoCnj39hc8hWufG0vU0EgXilWbSbQ0tyroc-15rSOJd3mnE5ou9OwfVQOfHp-ntjnK-le_D3DG620fU3bMHnX8Kh5CyPcc8zwWFng8-WE-w8WdM5s7IbduelA?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"\" width=\"278\" height=\"426\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 11. Sybil Brintrup, 1980. Colecci\u00f3n Museo de Arte Contempor\u00e1neo.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p class=\"has-text-align-left\">\u00bfCon qu\u00e9 nos fascinamos? \u00bfQu\u00e9 nos genera placer? \u00bfCon qu\u00e9 y con qui\u00e9nes establecemos relaciones rom\u00e1nticas? Entonces qu\u00e9 es lo queer, qu\u00e9 es lo raro. En su ensayo Lo raro y lo espeluznante, Mark Fisher define lo raro como aquello que est\u00e1 fuera de lugar, que no deber\u00eda estar ah\u00ed, pero est\u00e1. Un \u201cerror\u201d, una anomal\u00eda. \u00bfQui\u00e9n se pasa veinte a\u00f1os observando fardos de pasto? Hasta hace no tan poco, lo queer era sin\u00f3nimo de extra\u00f1o, de inusual, de anormal o de enfermo. Y se aplicaba rutinariamente como un t\u00e9rmino ofensivo a las personas que se negaban a adaptarse a la \u201cnormalidad\u201d. Pero ahora lo queer, muestra posibilidades tan complejas que nos convocan, justamente, a cuestionar lo que se entiende por normal. La mirada queer es capaz de desestabilizar el pensamiento binario del masculino-femenino, del aqu\u00ed-all\u00e1, del presente-pasado y se\u00f1alar un intersticio h\u00edbrido. Un espacio intermedio que no es ni lo uno ni lo otro, sino que una dimensi\u00f3n rara.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La idea de esta ponencia surgi\u00f3 de una pregunta por d\u00f3nde estaba lo queer hoy en Chile. \u00bfHab\u00eda un arte queer? \u00bfD\u00f3nde se encontraba? Quiero responder que s\u00ed; existe y se encuentra aqu\u00ed, en este mismo lugar. Junto a las obras de Sebasti\u00e1n Calfuqueo, Pedro Lemebel, Juan D\u00e1vila, y Carlos Leppe, archivadas en este lugar y le\u00eddas hasta el hartazgo desde el g\u00e9nero. Pero hay otras obras que jam\u00e1s, sino que han sido abordadas tradicionalmente desde otras perspectivas. Pero, que pueden ser le\u00eddas, a trav\u00e9s de la teor\u00eda de g\u00e9nero. En ese sentido la pregunta original se transforma. \u00bfQu\u00e9 obras son capaces de soportar una lectura de g\u00e9nero, aun cuando no fueron concebidas como tales? \u00bfSobre qu\u00e9 tipo de trabajos art\u00edsticos la mirada queer puede pasar y develar algo nuevo? Esa es la pregunta que me hago.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Archivar una obra suele ser sin\u00f3nimo de darla por terminada, pero la mirada cr\u00edtica puede oxigenarla, revivirla. As\u00ed al volver a mirarlas, de otra manera, quiero decir con otro marco te\u00f3rico, algunas obras aqu\u00ed archivadas se vuelven raras, movedizas, asombrosas. Avanzan hacia una nueva realidad, inesperada y disidente. Como les adelant\u00e9 antes, yo estudio a artistas que, dentro de su pr\u00e1ctica destruyen, rompen, perforan y vac\u00edan cosas. Para mi tesis doctoral eleg\u00ed a cinco chilenos, todos hombres cisg\u00e9nero, que entre 1969 y 1989, exploraron a trav\u00e9s de sus cuerpos acciones performativas.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los cinco hicieron obras performativas en un per\u00edodo hist\u00f3rico en que la performance no estaba definida como disciplina art\u00edstica. Por lo tanto sus trabajos son sumamente intuitivos y a nivel de archivo, sumamente valiosos. Estos artistas no necesariamente se conocieron, no necesariamente trabajaron juntos, no ocuparon los mismos recursos creativos ni formales. Pero todos rompieron, atravesaron, quebraron o perforaron algo.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>F\u00e9lix Maruenda despleg\u00f3 en 1969 sus fuselajes de aviones ahuecados en el hall central de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (actualmente Museo de Arte Contempor\u00e1neo). Ah\u00ed dibuj\u00f3 las siluetas de su propio cuerpo ca\u00eddo en el suelo, como un cad\u00e1ver y, en colaboraci\u00f3n con otros estudiantes de arte, reprodujo el sonido de bombas y metales estrell\u00e1ndose.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El d\u00eda en que Peligro ocurri\u00f3, le pidi\u00f3 a miembros del Ballet Nacional que se movieran desenfrenadamente entre los asistentes a la obra mientras en dos lienzos se proyectaban im\u00e1genes de la Guerra de Vietnam y la sombra de las mismas personas presentes ese d\u00eda.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 441px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXda3lFDMlyIQcnI8NX8qnAM2o6599f6V3fZOHDTJJWzKPFXW0012S66XwTGdGrH7JJCDv0lNtLAsB6VwHfiQNO7EU6MivpVTN7pfTCaOOaYGRCebtS4h1ZYBeqqW_tpXVeWeQKvDrvZ-ZzQHwLlqfA?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Imagen en blanco y negro de una persona con un caballo\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente con confianza baja\" width=\"431\" height=\"363\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 12. F\u00e9lix Maruenda, <em>Peligro<\/em>, 1969. Acci\u00f3n realizada en la Escuela de Artes de la Universidad de Chile.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, el tambi\u00e9n estudiante Carlos Peters arm\u00f3 delante del lente del fot\u00f3grafo Bob Worovicz una instalaci\u00f3n por capas, entre un bal\u00f3n de gas y una serie de pinturas realizadas en cartones, en las que aparec\u00eda a escala real \u2013un retrato de su padre\u2013, vaciado de expresi\u00f3n facial. Esta desconocida obra existi\u00f3 principalmente para el lente del fot\u00f3grafo en 1971 y se titul\u00f3 Hombre.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 278px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXdkyrovgrn4RxBtubNdxvz4Jqm52TmpObvCEARvBYNzBaBeeeLaXesC70OFLWnsnVUMczyLphinJtAIjnWkVTVBkGpBdB-vQ0zqd05HvPGs_Mbo_B7_cuP1wLLREAhf_6my7-lQuaxW82EUGYuGyS4?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Foto en blanco y negro de un hombre en frente de un pared\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente con confianza baja\" width=\"268\" height=\"333\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 13. Archivo Carlos Peters.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>Ese mismo a\u00f1o Gordon Matta-Clark, de paso por Chile, perfor\u00f3 el piso del primer nivel del Museo de Bellas Artes para hacer llegar a trav\u00e9s de un juego de espejos, un haz de luz natural a los rec\u00f3nditos ba\u00f1os de servicio, ubicados en el subsuelo. El t\u00edtulo de su obra es Claraboya y la realiz\u00f3 mientras se constru\u00eda la sala subterr\u00e1nea que llevar\u00eda el nombre de su padre, Roberto Matta.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXe98s_8w3EYYIhBJ7dSGpVykvdYIC3-n5UtJYkQt97CjQVCxc_gKGNdDH6Vf1My0XXPj9fRGliIHAZovvKUbd_k62W9fXXlNIXA2wpriA-bqwy-wI1zxKnrG4IrAJLrXyEyU0iOEv5oGmAlaRAKdtw?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Foto en blanco y negro de un tren\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente con confianza baja\" width=\"300\" height=\"376\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 14. Registro de la intervenci\u00f3n que realiz\u00f3 Matta Clark en el Museo Nacional de Bellas Artes en 1971.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>En 1974 los agentes de la dictadura de Pinochet hicieron desaparecer forzosamente desde su casa en Cerrillos a Alejandro Parada, el hermano mayor del estudiante de arte, Hern\u00e1n Parada, quien en 1978 comenz\u00f3 a realizar su Obrabierta, una acci\u00f3n que buscaba hacer aparecer a trav\u00e9s de la memoria afectiva e intelectual, a su hermano secuestrado. Parada pas\u00f3 de representar la biblioteca de Alejandro a pasearse por espacios \u00edntimos y p\u00fablicos con una m\u00e1scara que reproduc\u00eda la cara del desaparecido. Vaci\u00e1ndose a s\u00ed mismo de identidad para prestarle el cuerpo a su hermano.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 269px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXdoCEhXJ343aXaE5k8tgBPEPATttFiaLtc0EEGotDKy3rl0kzMdlaNVJTQCFE740Aqf_Co_3Z_jiY91ERfO_xKV0jH5Ry8ialeMySp_-sucx3XiY3oCuCIGkcjDE-FtMlEfRUJDGIXfR0aOcA6s7jY?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"\" width=\"259\" height=\"386\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 15. Acci\u00f3n de Hern\u00e1n Parada con el rostro de su hermano, 1984.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>A finales de la d\u00e9cada de los ochenta, diez a\u00f1os despu\u00e9s del hallazgo dentro de los monumentales hornos de Lonqu\u00e9n, de quince cuerpos de detenidos desaparecidos, el artista Gonzalo D\u00edaz realiz\u00f3 una exposici\u00f3n en la galer\u00eda Ojo de Buey que concluy\u00f3 con una performance en que, una noche, rompi\u00f3 los quince vidrios de quince lijas impresas y enmarcadas en quince cuadros, diciendo los quince nombres de los quince hombres muertos que hab\u00edan sido arrojados en los oscuros fondos de Lonqu\u00e9n.<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 521px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXegdpqivHTyiT8iEFucvvXmnzW2Tsp0fbocj8WyVji4mvVRM3909wRwMSEDrZ3AvToUsTpcfwDHQqKHaUGjqToXAph4LrGKsx--FUYojwnNgzh5oN7GMNnAxcLp9iBuTv3nb4iP2-qm5elb4P--YMk?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"\" width=\"511\" height=\"343\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 16. Gonzalo D\u00efaz, <em>Lonqu\u00e9n<\/em>, 1989.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>En los registros que le sobreviven a estas acciones ef\u00edmeras vemos a los artistas rompiendo, abriendo, rajando, vaciando, quebrando cosas. Y lo hacen deliberadamente con su cuerpo como instrumento. Yo veo aqu\u00ed una forma intuitiva de lidiar con el dolor. Ya sea el dolor de la guerra, el peso de la figura paterna, la ausencia de un ser querido arrebatado a la fuerza o la muerte de quince desconocidos.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Estos artistas, que tambi\u00e9n son hombres, resonaron afectivamente con sus entornos a partir del quiebre de la dignidad de otros. Se vieron afectados por distintas formas de injusticia, opresi\u00f3n y violencia, aunque estas no fueron ejercidas directamente sobre ellos. Desde donde yo lo veo, lo que hicieron fue, al verse afectados de manera trans-corporal por el dolor de otros, vaciarse del mandato de masculinidad y, as\u00ed, permitirse temporalmente sentir rabia, pena y frustraci\u00f3n. Por ellos mismos y por sus pares. Para dar cuenta de esto, extendieron los recursos formales con los que trabajaban y exploraron m\u00e1s all\u00e1 de sus propias convenciones.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Me interesa estudiar la crisis de la masculinidad porque creo que entenderla puede contribuir al feminismo. La antrop\u00f3loga argentina Rita Segato acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino mandato de masculinidad. para referirse al imperativo que sienten la mayor\u00eda de los hombres de calzar con una masculinidad hegem\u00f3nica; un ideal por el cual los varones se doblegan ante sus pares demostrando \u201c\u201dcodicia, potencia, dominio, violencia y control para ser considerados como tales\u201d (Segato, 2020). \u201cLos hombres han sido obedientes a ese mandato a cambio de un t\u00edtulo de prestigio que es ser hombre\u201d (Ibid), dice la autora, y explica que se les ha ense\u00f1ado que \u201cser hombre confiere una superioridad en la sociedad\u201d. Lo que a su vez, nos recuerda que hay un trabajo pendiente \u201cque es convencerlos de que se trata de un mal negocio; lo que se les ofrece a cambio de curvarse al mandato de masculinidad es demasiado poco en comparaci\u00f3n con lo que pierden\u201d.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En ese sentido, no hay una sola forma de mandato. Nunca es el mismo en dos esferas sociales, econ\u00f3micas o territoriales distintas. De hecho, no es el mismo hoy que era ayer. El arco entre 1969 y 1989 que he elegido observar para mi investigaci\u00f3n recoge cambios pol\u00edticos y art\u00edsticos que dan cuenta tanto de quiebres como de emergencias y sin embargo, hay una constante: la incomodidad por calzar con la masculinidad hegem\u00f3nica. A principios de la d\u00e9cada del setenta, el hasta ahora desconocido artista Carlos Peters, explicaba en una entrevista publicada en El Mercurio, lo que entend\u00eda por masculinidad: \u201cYo no creo que el hombre sea ninguna maravilla en este momento. Creo que es bastante podridito, no tanto por culpa misma del hombre, sino un poco -que s\u00e9 yo- de otras cosas o lo que han querido hacer de \u00e9l. Pero decididamente uno tiene que separarse, tiene que retirarse de ciertas cosas porque son falsas, porque no reflejan la realidad\u201d.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cuando convers\u00e9 con una de las asesoras creativas de mi tesis, la arquitecta Alejandra Celed\u00f3n, nos dimos cuenta que Rita Segato hace en sus textos y charlas un llamado a desmontar el mandato de masculinidad, y que mi investigaci\u00f3n planteaba que la performance les hab\u00eda abierto a estos artistas la posibilidad de vaciarse, aunque fuera temporalmente, de ese mandato. Los dos verbos no eran sin\u00f3nimos. Sino que hablaban de cuestiones diferentes. Desmontar, equivale a una acci\u00f3n de desarme estructural en la que, sin embargo, se conserva la base. Vaciar, en cambio, es una acci\u00f3n m\u00e1s radical. Que no deja nada erigido ni s\u00f3lido. Seg\u00fan la RAE vaciar es sacar, verter o arrojar el contenido de una vasija u otra cosa.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Con Alejandra, nos interes\u00f3 pensar que el mandato de hecho pod\u00eda no ser r\u00edgido, sino algo fluido. Y, manteniendo la hip\u00f3tesis inicial, observar lo que quedaba vac\u00edo. De ah\u00ed nace el t\u00edtulo de mi proyecto, que tambi\u00e9n funciona como adjetivo para denominar a los artistas con los que eleg\u00ed trabajar.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A Maruenda, Peters, Matta-Clark, Parada y D\u00edaz les digo huecos, no s\u00f3lo como un apelativo que pretende desestabilizar su condici\u00f3n can\u00f3nica, sino porque eso es lo que hacen. Hacen huecos, en los aviones de guerra que rompen, en los rostros de sus padres que calan, en los pisos del museo donde perforan o trazan sus siluetas, en sus propias identidades cuando se vac\u00edan de ellas, en los fondos de la historia para nombrar a los que se les fue arrebatada la vida. Y ellos mismos, as\u00ed, tambi\u00e9n se hacen huecos, subvierten, con sus acciones, lo que se espera de ellos. Son capaces de mostrar vulnerabilidad.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Propongo que al hacerlo abren una especie de portal, por el que hoy entra la mirada queer a se\u00f1alar una existencia intermedia entre lo s\u00f3lido y lo vac\u00edo, entre el aqu\u00ed y el all\u00e1, entre lo hegem\u00f3nico y lo disidente, entre el adentro y el afuera. Un hueco. \u00bfC\u00f3mo nombrar, sino, lo que aparece en las obras de Matta-Clark cuando con sus perforaciones hace entrar una \u00faltima luz a construcciones al borde de la obsolescencia? \u00bfY la imagen que surge cuando Gonzalo D\u00edaz quebra un vidrio y pronuncia el nombre de un detenido desparecido? A trav\u00e9s de las fracturas se dejan ver cosas que antes no estaban. Surgen nuevas im\u00e1genes. Se\u00f1alan algo que cambia, son la irrupci\u00f3n de lo que era continuo. Marcan un quiebre, as\u00ed como el d\u00eda rompe a la noche en el paisaje con una grieta. Son fracturas, simult\u00e1neamente el fin y el comienzo de algo.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>As\u00ed que, lo que estoy haciendo es mirar cinco obras de cinco artistas como cinco objetos visuales que en su interacci\u00f3n con la teor\u00eda de g\u00e9nero, van a enrarecerse. Quiz\u00e1s incluso se van a desviar del programa cultural para el que fueron concebidos, pero como dice Mitchell las im\u00e1genes tienen vida y estas vidas son tan solo parcialmente controladas por quienes las dieron a luz.<\/p>\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXe0JHJQGicJ56Cgt4GtGFbsWbvBU5HmrZLQOY9J7PDsY5Cis0xxdhqAhii_K_0wuCOCAEGB28gROEaso6_4A6TdNG5fc3lj4FNrmweAZUPplq44vmcXcOhfGND5IbFU9JUdVYHz-jhXPb70FZEQSQA?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"316\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 17. Performance de clausura <em>Lonqu\u00e9n<\/em>, 1989 de Gonzalo D\u00edaz.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\">\r\n<div style=\"width: 383px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXcHc-DcHRSTR43sp0VBtZGM7h_g0209WcEe7vvcfz9-E2bhmFBY4AYB3-gcsT59xKohldV-4xzi_1vl59Qa_dRBWY9lXNoQUGVQrNTJOm_vpRE-PURYOFPi4qw6Ku8xlry8MZ3ga5wDWAGCh4YDCg?key=BlRBnFsL8hLfjlmuphpQf8Mp\" alt=\"Imagen que contiene foto, diferente, edificio, peque\u00f1o\r\n\r\nDescripci\u00f3n generada autom\u00e1ticamente\" width=\"373\" height=\"502\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><strong>Fig. 18. Gordon Matta-Clark,<em> Conical intersect<\/em>, 1975. Acci\u00f3n realizada en Par\u00eds, Francia.<\/strong><\/p><\/div>\r\n\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n<p>La fuerza de la mirada queer es hacernos pensar distinto, pensar en c\u00f3mo podemos contribuir novedosamente a pensar la historia del arte. No s\u00f3lo a nivel de lenguaje, sino que trayendo nuestras experiencias a nuestras formas de pensamiento, para que queden impregnadas de la potencia transformadora del g\u00e9nero.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y para hacerlo, voy a ocupar las palabras. Las palabras que surgen ante las im\u00e1genes. Con todas las limitaciones, pero tambi\u00e9n con toda la potencia que tiene esta pr\u00e1ctica. En 1950, el poeta John Ashbery, siendo un joven estudiante de literatura, vio mientras viajaba en un tren el Autorretrato en espejo convexo del Parmagianino impresa la secci\u00f3n de arte del New York Times. Nueve a\u00f1os despu\u00e9s, durante un viaje en Viena, vio la obra directamente colgando en un muro del museo donde todav\u00eda se encuentra. En 1973 comenz\u00f3 a escribir sobre ella y en 1975, el mismo a\u00f1o que Laura Mulvey public\u00f3 su ensayo sobre la mirada masculina, Ashbery public\u00f3 un largo poemario sobre lo que \u00e9l ve\u00eda en la pintura del Parmagianino.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Dice Ashbery que la luz se hund\u00eda con el mismo entusiasmo que \u00e9l hab\u00eda visto en otra parte, cuando supo por qu\u00e9 le parec\u00eda cargada de sentido, como otros la sent\u00edan. \u00bfDe qu\u00e9 es p\u00f3rtico este mundo que oscila adentro, afuera, adelante y atr\u00e1s, reh\u00fasa rodearnos y es no obstante lo \u00fanico que vemos?\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hubo un tiempo en que el amor a\u00fan inclinaba la balanza pero hoy es invisible, aunque presente de un modo misterioso. Todo lo que sabemos es que es un poco pronto, que el d\u00eda tiene esa especial y lapidaria cualidad que la luz del sol replica al arrojar la sombra de las ramas sobre aceras burlonas.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>No ha habido otro igual.\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Yo sol\u00eda creer que eran todos lo mismo, que el presente era id\u00e9ntico para quien lo observase, pero esa confusi\u00f3n se desvanece a medida que uno remonta su presente. \u00bfEs esto una quimera del arte, que no cabe considerar real, y menos especial? \u00bfNo tiene su guarida en el presente del que siempre huimos y al que volvemos a caer mientras la noria de los d\u00edas prosigue su sereno transcurso?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Bohem, Gottfried (2007) \u201cIconoclastia. Extinci\u00f3n &#8211; Superaci\u00f3n \u2013 Negaci\u00f3n\u201d, en AAVV (2012). <em>Iconoclastia. La ambivalencia de la mirada<\/em>. Madrid: La oficina.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Getsy, David J. (2016) (edit) <em>Queer<\/em>. Cambridge: Whitchapell\/The MIT Press.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Giunta, Andrea (2015), \u201cSentir pese a todo\u201d en <em>Po\u00e9ticas de la Disidencia: Paz Err\u00e1zuriz Lotty Rosenfeld<\/em>, coord. Nelly Richard, Pabell\u00f3n de Chile en Bienal de Venecia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Fisher, Mark (2018) <em>Lo raro y lo espeluznante<\/em>. Barcelona: Alpha Decay.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Freedberg, David (1992). <em>El poder de las im\u00e1genes. Estudios sobre la historia y la teor\u00eda de la respuesta<\/em>. Madrid: C\u00e1tedra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Halberstam, Jack (2009) <em>In a Queer Time and Place: Transgender Bodies, Subcultural Lives<\/em>. New York: NYU Press.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Lowder, Byan J (2015) \u201cThe Watchful Eyes of Carol\u201d. Disponible en: <a href=\"https:\/\/slate.com\/human-interest\/2015\/11\/carol-review-how-todd-haynes-and-cate-blanchetts-lesbian-drama-gets-the-queerexperience-so-right.html\">https:\/\/slate.com\/human-interest\/2015\/11\/carol-review-how-todd-haynes-and-cate-blanchetts-lesbian-drama-gets-the-queerexperience-so-right.html<\/a>\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Mitchell, W.J.T (2008), <em>Teor\u00eda de la imagen<\/em>. Mardid: Akal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ramello, Stephano (edit) (2011). <em>Fascination of queer<\/em>. Oxford: Interdiciplinary Press.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Segato, Rita (2021) <em>Contra el mandato de la masculinidad<\/em>. Goethe-Institut. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.goethe.de\/ins\/ar\/es\/kul\/mag\/22141650.html\">https:\/\/www.goethe.de\/ins\/ar\/es\/kul\/mag\/22141650.html<\/a>\u00a0<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"has-text-align-left\">\u00a0<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto de conferencia presentada por Ariel Florencia Richards en el Centro de Investigaci\u00f3n y Documentaci\u00f3n Il Posto en agosto del 2022, en el que se abordan los cruces entre los conceptos de la mirada, el g\u00e9nero y la escenificaci\u00f3n del poder que ostentan las im\u00e1genes.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[41],"class_list":["post-5366","texto","type-texto","status-publish","hentry","category-essay"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Mirada rara. 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