Nota: la versión original de este texto fue publicada en: VVAA, Agentes culturales: Programa diplomado de formación teórico-práctico; el agente como activador-generador de la cultura en el campo de las artes visuales, Guatemala, Fundación Paiz, 2016.
“La imagen surge en la conciencia como un producto directo del corazón, del alma, del ser del hombre captado en su actualidad”
-Gaston Bachelard, La Poética del Espacio
El gesto político puede abordarse desde una concepción poética, aunque lo poético sea intrínsecamente político. El gesto es un acto, un estado, una condición, una forma. Pero ninguna respuesta a lo poético podrá ser objetiva. Solo podemos intentar definir la poética en un estudio de la metafísica, la fenomenología y la imaginación. Solo así se puede trascender el papel de la palabra en la literatura y aterrizar en la metáfora de la imagen y del gesto. Pienso que el arte es un contenedor de estos gestos y un espacio para verlos crecer y emerger. Varias cajas de cartón pintadas de cielo (Fig. 1) o un arcoíris formado por un cuerpo desnudo (Fig. 2) son en primera instancia una obra de arte; en segunda, una metáfora; y en tercera, un recipiente para que una imagen poética surja de ellas, al mismo tiempo que se politiza el gesto, y no solo por el uso del cuerpo.
Me interesa hacer en este ensayo un breve análisis de la obra de los artistas Edgar Calel (Guatemala, 1987) y Naufus Ramírez-Figueroa (Guatemala, 1978) como cuerpos que se manifiestan políticamente, si es que hay otra forma de manifestación, desde la poética: ese espacio inabarcable de palabras y resonancias.

Fig. 1. Edgar Calel, Laberinto de Pájaros (2008). Imagen cortesía de Proyectos Ultravioleta.

Fig. 2. Naufus Ramírez-Figueroa, Beber y Leer el Arcoiris (2012). Performance realizada en Casa de América, Madrid. Imagen cortesía de Proyectos Ultravioleta
Lo poético
Para poder hablar de espacios sensibles y poéticos, la primera cuestión que hay que abordar es la definición de lo poético en sí, lo poético fuera de la literatura y el género literario de la poesía. Podríamos comenzar por afirmar que la poesía acontece en el plano de la palabra y depende de ella para formarse y decirse. Es por ello que la poesía pertenece a la literatura, porque está restringida por el lenguaje y sólo cabe dentro de él. En cambio, lo poético excede la posibilidad de lo dicho o lo escrito y es justamente su ambigüedad lo que está más allá de la palabra. Martin Heiddeger, en su conferencia titulada Poéticamente Habita el Hombre, se cuestiona si en nuestras atareadas y banales rutinas diarias queda espacio para lo poético, o si lo poético ha sido limitado a la poesía, que “queda entonces negada como un inútil languidecer o un revolotear hacia lo irreal y es rechazada como fuga a lo idílico, o bien se cuenta entre la literatura”1Martin Heidegger, «Poéticamente Habita el Hombre.” Conferencia dictada el 6 de octubre de 1951, en la «Bühlerhohe.” Traducción al español disponible en: https://revistafilosofia.uchile.cl/index.php/RDF/article/download/44871/46941/158213.
Si la poesía existe en la literatura y es tangible en cuanto a visible en la palabra, la poética excede lo leído y transita a lo imaginado. Es por eso que cuando Gaston Bachelard trata de definir la “imagen poética” acude a la fenomenología y la imaginación -en lugar de la lingüística o la teoría literaria- y le atribuye un carácter ontológico. En “la repercusión, en la resonancia, (…) la imagen poética tendrá una sonoridad de ser”2Gaston Bachelard, Introducción a La Poética del Espacio, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2000, p. 8. Disponible en: https://monoskop.org/images/1/16/Bachelard_Gaston_La_poetica_del_espacio.pdf, dice Bachelard. Por lo que la imagen poética no habla con palabras, sino con vibraciones que resuenan.
No estoy tratando de probar que la poética no emplea el lenguaje (nada puede prescindir de él), pero lo que hace que el cielo pueda guardarse en una caja y que el arcoíris se forme en un cuerpo es solo la poética manifestándose, la infinita posibilidad de creación de metáforas sonoras y vibrantes que tiene la palabra. Más de lo necesario ha ahondado Bachelard en el fenómeno de la imagen poética, que constituye un cuerpo simple, “propiedad de una conciencia ingenua”3Bachelard, op. cit., p. 10., la del poeta. Pero para ser un Ser poético no es requisito ser poeta. Hay algo que nos excede, como los sueños que provienen del deseo o los lapsus que crean nuevos sonidos. “Lo característico de los poetas es no ver la realidad. En vez de actuar, sueñan”4Heidegger, op. cit., decía Martin Heidegger en su conferencia. Lo poético, entonces, se encierra en la imagen que afecta, que conmociona, que desgarra. La imagen poética tiene el poder de abrir el cuerpo sin tocarlo. Se manifiesta en los efectos que produce: la resonancia y la repercusión, para Bachelard. “Las resonancias se dispersan sobre los diferentes planos de nuestra vida en el mundo, la repercusión nos llama a una profundización de nuestra propia existencia. En la resonancia oímos el poema, en la repercusión lo hablamos, es nuestro”5Bachelard, op. cit., p. 12., agrega el autor. Dicho de otro modo, la imagen poética, al ser liberada y percibida, crea resonancias que exceden lo leído y lo conectan con experiencias, pre-saberes e imágenes pasadas; pero en la repercusión esa imagen vuelve a nosotros y nos ata, nos enfrenta al conflicto, afecta la carne, los sueños y la vida. Una obra de arte, al ser contemplada, libera estas imágenes y las constituye como poéticas.
El gesto político
Cuando indagamos en la poesía y en lo poético, un concepto fundamental que comparece ante nosotros es el del gesto. El gesto como acción, como verbo, como suceso. El gesto como elocuencia o estado, como intención o como acto. Para Mika Hannula, “un pequeño gesto es un acto político que puede ser visible o estar incrustado en la obra de arte”. Pero estos gestos de los que habla la autora “no son la obra de arte en sí y no son un tema o problema de la obra”6Mika Hannula, The Politics of Small Gestures, Chances and Challenges for Contemporary Art, Istanbul, Art-ist, 2006, p. 7. Disponible en: https://static1.squarespace.com/static/54d6681fe4b02fde3d6e646e/t/54f84951e4b0b65fe0ba0ea6/1425557841762/mikabook.pdf Traducción del texto original en inglés: “A small gesture is a political act that is either visible or embedded in works of art (…) They are gestures that are not the work of art in itself and are not the issue or theme of the work in question”.. Son más bien un hecho dentro de la obra, una forma o un acto que explota su significado y vuelve la experiencia ante la obra trascendente. Un pequeño gesto, continúa Hannula, se diferencia de un gran gesto porque el gran gesto “pretende tener un efecto excepcional, eterno y universal”, mientras que el pequeño gesto, acompañado de otros, “surge de una visión de mundo según la cual no hay respuestas claras, cortes significativos o decisiones fundamentales”7Hannula, op. cit., p. 14. Traducción del texto original en inglés: “A big gesture wants to have a superb, everlasting, universal effect (…) a small gesture comes out of a worldview according to which there are no meaningful, clearcut answers of fundamental decisions”. El pequeño gesto es entonces lo que libera la imagen poética y nos permite hacernos preguntas y reflexionar, y allí radica su política. El pequeño gesto es político porque opera a nivel personal, provoca cambios en el sujeto, abre puentes, puertas y palabras, pregunta y no responde. El pequeño gesto, dice Hannula, es político porque “genera oportunidades para pensar, sentir y escuchar alternativas (…) Se tratade la belleza de los actos cotidianos”8Hannula, op. cit., p. 16. Traducción del texto original en inglés: “A small gesture generates opportunities to think, feel and hear alternatives (…) It is about the beauty of ordinary acts”. .
En la obra de Naufus Ramírez-Figueroa y Edgar Calel es posible reconocer una serie de pequeños gestos políticos y poéticos. Lo cual no deja de ser interesante si consideramos que ambos artistas tienen una relación con los sueños y la poesía como punto de partida y espacio de inspiración, aunque esto no necesariamente determina lo poético de su obra.
En su exposición Beber y Leer el Arcoiris (2015), realizada en Casa América, Madrid, Naufus, por ejemplo, exhibió la pieza Siete Cabezas de Siete Poetas Iberoamericanos Suspendidas en el Aire, que se componía de siete cabezas de poliestireno en las que el público podía introducirse para mirar a través de la boca de los poetas, como si se “estuviera viendo por sus palabras”9Entrevista a Naufus Ramírez, Casa de América, marzo de 2011. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=YVGuP71Q6dk#t(Fig.3). La obra también hablaba de cómo los movimientos revolucionarios de Latinoamérica permearon y se dejaron permear por la poesía, pues muchos de los poetas representados, entre ellos los guatemaltecos Ana María Rodas, Jose Martí y Otto René Castillo, fueron revolucionarios en sus países de origen, donde sus letras funcionaron como voz colectiva. El material de estas esculturas es ya una marca del trabajo de Ramírez-Figueroa, quien comenzó a utilizar el poliestireno luego de una residencia en la Akademie Schloss Solitude en Stuttgart. Pero es en lo que terminó convirtiéndose ese material, una metáfora del cuerpo frágil, volátil, moldeable, impreciso y efímero, donde ahora radica su belleza. Además, para Naufus, utilizar el poliestireno es una forma más sincera de escultura, pues muchos artistas lo utilizan en la bases de sus obras para luego cubrirlo.

Fig. 3. Naufus Ramírez-Figueroa con su obra Siete Cabezas de Siete Poetas Iberoamericanos Suspendidas en el Aire (2015) durante una entrevista publicada por Casa América. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=YVGuP71Q6dk
Por su parte, Calel también desarrolla su obra a partir de la reflexión sobre la palabra y la literatura. La fachada de su estudio tiene escrito “KIT KIT KIT” en distintas tonalidades de marrón, lo que hace referencia a su abuela, la antigua propietaria de esa casa (Fig. 4). “Cuando mi abuela llegaba en las mañanas se levantaba y llamaba a las aves diciendo KIT KIT KIT mientras caminaba por la casa, entonces había una palabra que estaba en movimiento e iba a distintos tonos”10Entrevista a Edgar Calel realizada el 13 de marzo de 2016 en su estudio. Documentación disponible en video., menciona el artista en una entrevista personal. Por eso, KIT KIT KIT está pintado en distintas direcciones y tamaños, como si la palabra fuera moviéndose por el espacio y se alejara, volviéndose más pequeña.

Fig. 4. Casa Kit Kit (2019), fotografía de Edgar y Julio Calel.
Para Calel, poetas como sus contemporáneos en Comalapa y el poeta brasileño Paulo Leminski son importantes referencias de trabajo. Sin embargo, aunque tanto él como Naufus trabajan con la literatura de manera directa o indirecta, no es eso lo que permite llamar a sus obras “poéticas”, sino sus pequeños gestos y las metáforas que emplean.
El pequeño gesto de Naufus Ramírez-Figueroa
Estudiar la obra de Ramírez-Figueroa y Calel no es una decisión azarosa, aunque por los orígenes de ambos artistas podrían hacer pensar que sí.
Naufus nació en la Ciudad de Guatemala en 1978 en una familia de artistas. Sus tíos, entre ellos el dramaturgo René Figueroa, se dedicaban al teatro experimental y estudiaban arte en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Una obra en particular escrita por Hugo Carrillo, titulada El Corazón del Espantapájaros, causó revueltas por su contenido político-social y sus referencias a una dictadura opresora de la que el pueblo trataba de librarse por medio del absurdo de un circo. El día del estreno, la obra provocó amenazas del gobierno que obligaron a algunos de los familiares de Naufus a exiliarse del país. Algunos años después, otro de sus tíos, un universitario activista, fue asesinado. Así, el artista huiría a los 6 años de Guatemala a México y luego a Canadá junto a su familia.
Ahora bien, los lazos de Naufus con Guatemala no desaparecieron, y gran parte de su cuerpo de trabajo vuelve justamente de la experiencia del exilio, el Conflicto Armado Interno y su historia familiar. Aunque otra parte está dedicada también a la exploración de sus sueños, la fantasía y las teorías de conspiración, motivo por el cual su obra, que aún tiene un contenido social-político, se distancia de la denuncia, el panfleto y el compromiso directo. Creo que Naufus, justamente por sus pequeños gestos, sus metáforas escondidas y sus abstracciones que combina con sueños y fantasía, hace que la forma de abordar temas como la ausencia y la desaparición de lugar a reflexiones poéticas: no discursos contestatarios, sino narraciones personales reflexivas y reconciliatorias.
Un ejemplo de esto es la obra Fantasma Amigable (2012) (Fig. 5), en la que Naufus nos presenta su cuerpo de espaldas y vestido de negro, con su rostro ligeramente volteado. De la mano sostiene a una pequeña figura, un cuerpo más pequeño que el de él pintado completamente de azul. El artista vestido de negro; el personajevestido de cielo, de ausencia, del color de la pantalla (chroma key) de los rodajes para el cine o la televisión. Esa figura simboliza a su tío, el mismo que asesinaron a los 19 años, del que solo queda un recuerdo o un fantasma.

Fig. 5. Naufus Ramírez-Figueroa, El Fantasma Amigable (2012). Imagen cortesía de Proyectos Ultravioleta.
En el texto citado más arriba, Hannula advierte que el pequeño gesto tiene lugar en “el proceso de esforzarse por alcanzar un objetivo determinado. Un objetivo que nunca lograremos plenamente, pero hacia el que queremos avanzar con pasos pequeños y significativos”11Hannula, op. cit., p. 14. Traducción del texto original en inglés: “It is all about the process of striving towards a certain goal. A goal that we will never fully achieve, but a goal that we want to move towards in small, significant steps.”. Asimismo Naufus intenta alcanzar el recuerdo de su tío, la presencia de ese cuerpo cuya ausencia o desaparición determinó su propio destino. Aquí se desata entonces el juego entre política y poética, pues aunque en la obra subyace el tema de la guerra y las desapariciones forzadas, el interés del artista no es, en primera instancia, denunciar este hecho, sino reconciliarse personalmente con él.
En cuanto a la composición de la obra, Naufus pinta el cuerpo y lo fotografía, por lo que hay en primer lugar un juego de medios: una pintura como gesto y una fotografía como registro. Pero al contemplar la imagen, la pintura pierde relevanciacomo acto individual, siendo desplazada por el color, la posición, el acompañante del artista, el acto entero de la imagen. Además está el paisaje:un camino de dos vías entre una planicie quemada y seca. Naufus y su acompañante están cada uno con un pie en el centro que está quemado, y otro en el camino de tierra, como si ambos estuvieran caminando juntos pero en paralelo, tal vez entre la muerte y la vida. El artista, el cuerpo vivo, mira la mano de su acompañante, pero el fantasma no le devuelve la mirada. Sin embargo, su mano se pinta del mismo azul, como si verdaderamente estuvieran juntos, volviéndose uno solo. Es interesante que Naufus haya decidido representar la ausencia con un cuerpo presente que aun así es ajeno a todo el paisaje que lo rodea. Resuena la frase de Hannula de nuevo: “un pequeño gesto solo sobrevive con la serie de otros pequeños gestos que lo preceden”12Hannula, op. cit., pp. 14-15. Traducción del texto original en inglés: “A small gesture survives only along with the series of other small gestures that precede it”..
El pequeño gesto de Edgar Calel
Edgar Calel nació en Comalapa, Chimaltengo, en 1987. Las historias cuentan que Comalapa es un pueblo de artistas porque cuando los españoles conquistaron Iximché, el emperador tomó a todos los artistas para que se refugiaran allí. Cierto o no, el pequeño pueblo tiene una producción artística tradicional y contemporánea muy interesante y prolífica. El trabajo de Calel forma parte de este panorama y su cuerpo de obra surge justamente de su contexto: sus raíces kaqchikeles, el pensamiento decolonial y su imaginario personal. Por otro lado, al igual que en el caso de Naufus Ramírez-Figueroa, aunque el punto de partida del trabajo de Calel tiene una fuerte carga política, el pequeño gesto y la traducción personal del artista transforma lo que podría ser un acto contestatario en un gesto poético.
Un ejemplo de esto es la obra Bandera (Fig. 6): una pieza que presentó durante una exposición realizada en marzo de 2016. Dos trabajos de madera apilada le sirvieron de lienzo al artista y su familia para pintar la bandera de Guatemala. En primera instancia, se trataba de un acto performático. Por otro lado, una segunda lectura identifica un símbolo patrio sobre un material natural que fue cortado de forma violenta. “Es una representación nacional que nos tiene divididos así como cada leño. Todos vienen de diferente tronco y ahora están unidos por los colores que homogenizan y nacionalizan”13Entrevista a Edgar Calel realizada el 13 de marzo de 2016 en su estudio. Documentación disponible en video., comenta el artista. Así tenemos tres elementos: el primero, la medida de la madera; el segundo, el corte; y el tercero, el color.

Fig. 6. Edgar Calel, Bandera (2016). Fotografía de la autora
Pienso que el pequeño gesto poético en el que subyace lo político de esta obra está en la decisión de Calel de invitar a su familia a pintar la bandera. Durante la exposición hay un gesto de reconciliación con la violencia del acto del corte que no deja de ser cínico en su concepción, pues quienes ponen en marcha la homogenización nacionalista son los propios miembros de la familia del artista. El pequeño gesto también asoma en el mismo material como metáfora de la población: que los trozos de madera, arrancados de distintos árboles, se presenten como los individuos que componen el cuerpo social es una prosopopeya que abre la posibilidad de amplias lecturas sobre nuestros comportamientos como sociedad y los símbolos bajo los cuales convergemos como colectivo. La violencia está en el gesto de homogenización, al mismo tiempo que en el de segregación.
Al igual que Naufus Ramírez-Figueroa, Calel repara en el discurso político abstraído, metaforizado. Ambos se aproximan a una realidad que les interesa problematizar y la reelaboran a partir de sus propios imaginarios, que provienen de los sueños, la poesía, el gesto que provoca adversidad, empatía, reflexión. El pequeño gesto se politiza en el momento en el que exige una reflexión personal del espectador y le permite intuir una realidad universal relacionable a la condición humana frágil y sencilla. “Para un gesto grande”, dice Hannula, “el acto es un fin en sí mismo”, mientras que para el pequeño gesto nunca hay un cierre ni un final. Es este gesto eterno en cuanto a que es perpetuo el recuerdo que se erige de él. El pequeño gesto es sensorial, corpóreo y tiene también una presencia inmaterial que se siente y confronta.
Sin duda hace falta una reflexión más profunda y extensa sobre las condiciones poéticas de la obra de estos dos artistas, para quienes la poética nunca es sangrienta ni grita directamente. Sus metáforas esperan, se esparcen y contemplan desde el inconsciente y los sueños cómo emplear la palabra para “poetizar” el gesto, para abstraerlo y volverlo ambiguo, o reducirlo a lo más sencillo de lo complejo. La resonancia de la imagen poética que describe Bachelard es lo que se extrae de cualquier lectura de la obra de Naufus y Calel, que cumplen su función de “obras políticas” en cuanto a temáticas y puntos de partida, pero que exceden y trascienden las limitaciones del compromiso y se abstrae para complacerse a si mismas. Ambos artistas son seres que tienen pequeñas cosas que denunciar a gran escala, con pequeños gestos poéticos y grandes metáforas, y que verifican que“el poetizar es la capacidad fundamental del habitar humano”14Heidegger, op. cit., tal y como plantea Heidegger.
